España mantiene su posición como tercer productor de huevos de la Unión Europea, mientras el sector afronta el reto de las inversiones para la reconversión productiva y un escenario condicionado por la sanidad animal, el comercio internacional y la evolución del coste de los piensos.
El sector español de la avicultura de puesta cerró 2025 con una elevada demanda interna y buenos márgenes, en un ejercicio caracterizado por precios históricamente elevados y por la progresiva transformación de los sistemas de producción. El propio MAPA señala, no obstante, que la continuidad de esta coyuntura favorable dependerá de factores como la situación sanitaria, los cambios geopolíticos y la evolución del precio de los piensos.
La producción española de huevos de consumo alcanzó los 1.141 millones de docenas, un 3% menos que el año anterior. A pesar de este descenso, España conserva una posición estratégica dentro del mercado comunitario: representa el 15,4% de la producción de la UE-27 y se mantiene como tercer productor europeo, por detrás de Alemania y Francia. Aragón y Castilla-La Mancha concentran aproximadamente el 20% de la producción nacional cada una, seguidas de Castilla y León y Comunidad Valenciana.
Uno de los datos más destacados del ejercicio ha sido la evolución de los precios. El MAPA califica 2025 como un año especialmente relevante, al haberse alcanzado máximos históricos. La media anual del huevo de jaula de categoría M/L se situó en 252,5 €/100 kg, un 30,9% por encima de 2024 y un 69% por encima de la media de los últimos cinco años.
Avanza la transformación del modelo productivo
El censo de aves ponedoras se situó en 47,2 millones de animales, con un descenso del 1,3% respecto al ejercicio anterior. Al mismo tiempo, continúa acelerándose la transición hacia los sistemas alternativos: el censo de gallinas en jaula acondicionada cayó un 7,8%, mientras que los sistemas alternativos crecieron un 10,3%. Estos últimos representan ya alrededor del 40% del censo nacional.
Dentro de esta transformación destaca especialmente el incremento de las gallinas sueltas en gallinero (+27,4%), seguido de las camperas (+11,3%) y las ecológicas (+1,6%). El cambio responde, según el informe, a la adaptación del sector a las demandas de los consumidores, aunque implica también importantes necesidades de inversión para la reconversión de las explotaciones.
En paralelo, el número de explotaciones dedicadas a la producción de huevos alcanzó las 1.784 en enero de 2026, un 0,6% más que un año antes.
El consumo continúa creciendo
La demanda doméstica confirma la fortaleza del huevo dentro de la cesta alimentaria española. El consumo de huevos en los hogares aumentó un 3% en 2025 y acumula un crecimiento del 15,2% desde 2022. En una perspectiva más amplia, el consumo doméstico ha aumentado un 14,2% durante los últimos quince años.
El consumo aparente per cápita se mantiene en 14,6 kg por persona y año, mientras que el grado de autoabastecimiento español se sitúa en el 114,5%, confirmando la capacidad del sector para cubrir el mercado nacional y mantener una orientación exportadora.
Más importaciones, pero balanza comercial positiva
El comercio exterior presenta una evolución desigual. En 2025, las importaciones aumentaron un 24% en volumen, destacando especialmente el fuerte incremento de las procedentes de fuera de la UE, impulsadas por las compras a Ucrania. Las exportaciones totales, por su parte, crecieron alrededor de un 1%, gracias al avance del mercado intracomunitario, mientras que las ventas a terceros países descendieron un 20%.
Francia, Portugal y Países Bajos continúan figurando entre los principales destinos comunitarios. Destacan los crecimientos de las ventas a Italia (+33,9%), Países Bajos (+25,2%) y República Checa (+102,2%). Pese al fuerte incremento de las importaciones, España terminó 2025 manteniendo una balanza comercial positiva.
Perspectivas: fortaleza económica con importantes retos por delante
Los indicadores de 2025 dibujan, por tanto, un sector con demanda creciente, precios elevados, capacidad exportadora y una posición destacada dentro de la producción europea, pero inmerso al mismo tiempo en una profunda transformación estructural.
La transición hacia sistemas alternativos exigirá importantes inversiones y la evolución económica del sector seguirá condicionada por tres variables fundamentales: la situación sanitaria de la cabaña, el contexto geopolítico y el coste de la alimentación animal. Una eventual subida de los precios de los piensos podría trasladarse de forma generalizada a los costes de producción y modificar el escenario favorable registrado durante 2025.
