La Comisión Europea ha publicado la Recomendación (UE) 2026/1801, de 24 de julio de 2026, sobre la presencia de desoxinivalenol (DON), zearalenona, ocratoxina A, toxinas T-2 y HT-2 y fumonisinas B1 y B2 en los piensos. La medida responde a la necesidad de actualizar los valores orientativos existentes a la luz de los datos más recientes sobre presencia de estas micotoxinas y de las nuevas evaluaciones científicas de sus efectos sobre la salud animal.

La Comisión recuerda que la presencia de estas micotoxinas en los piensos puede representar un riesgo para la salud animal y, en menor medida, para la salud pública debido a su posible transferencia desde los piensos a alimentos de origen animal. Por ello, considera necesario mantener una vigilancia adecuada y establecer medidas cuando se superen los valores orientativos.

Nuevos valores basados en la evidencia científica

La actualización incorpora los últimos dictámenes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Las evaluaciones realizadas en los últimos años han permitido revisar los puntos de referencia relativos a los efectos adversos de diferentes micotoxinas y, en determinados casos, identificar una mayor sensibilidad en especies como caballos, aves de corral, porcino, ovino o bovino.

La Recomendación establece valores orientativos específicos para materias primas y piensos completos, teniendo en cuenta tanto los datos de presencia de las micotoxinas como los niveles asociados a posibles efectos adversos para la salud animal. La Comisión recomienda especialmente que no se superen los valores establecidos para los piensos completos.

Entre otros ejemplos, para el desoxinivalenol (DON) se fija un valor orientativo de 0,7 mg/kg en piensos completos para porcino, 1 mg/kg para pollos de engorde y pavos, 2 mg/kg para terneros menores de cuatro meses, corderos, cabritos y perros, y 3,5 mg/kg para equinos.

Mayor vigilancia y control en toda la cadena

La Comisión recomienda a los Estados miembros, con la participación activa de los operadores de empresas de piensos, realizar el seguimiento de las seis micotoxinas contempladas. Además, las muestras deberían analizarse simultáneamente para poder evaluar su presencia conjunta.

Una de las principales implicaciones para las empresas es la integración de estos valores orientativos en sus sistemas de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC), utilizándolos para determinar los límites críticos que permitan diferenciar situaciones aceptables de aquellas que requieren medidas de prevención, eliminación o reducción del riesgo.

Cuando un pienso supere los valores orientativos, su comercialización o utilización deberá ir acompañada de medidas preventivas destinadas a proteger la salud animal. Asimismo, los productos destinados a comercialización deberán evaluarse cuidadosamente y, cuando corresponda, facilitar al comprador información clara sobre su contenido de micotoxinas.

La Recomendación también refuerza la transmisión de información dentro de la cadena de suministro: los proveedores deberán facilitar información suficiente sobre el contenido de micotoxinas de las materias primas para que los fabricantes de piensos compuestos puedan producir alimentos seguros, especialmente para las especies animales más sensibles.

Aplicación a partir de julio de 2027

Los nuevos valores orientativos deberán tenerse en cuenta a partir del 1 de julio de 2027. Como excepción, los correspondientes a las materias primas de maíz, sorgo, soja y girasol y sus productos derivados serán aplicables a partir del 1 de octubre de 2027.

Desde el 1 de julio de 2027, la nueva Recomendación sustituirá a las anteriores Recomendaciones 2006/576/CE y 2013/165/UE, consolidando en un único marco actualizado las orientaciones europeas sobre las principales micotoxinas presentes en la alimentación animal.

Con esta actualización, la Comisión Europea busca adaptar la gestión del riesgo por micotoxinas a la evidencia científica disponible y reforzar la prevención y el control a lo largo de toda la cadena de alimentación animal.